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Los Valores Universales

 

Los valores universales son aquellos que nos definen como personas que somos, ya son parte de nuestra personalidad, los valores que tenga una persona se verán reflejados en las acciones que haga durante toda su vida.Los valores están presentes en el organismo, La personalidad, la sociedad y la cultura humana. Los valores no son normas de conducta.

Algunos valores son:

Decencia: el valor que nos recuerda la importancia de vivir y comportarse dignamente en todo lugar y momento.

Amor: todos lo necesitamos, todos podemos darlo. Sin él nuestra vida pierde sentido.

Compasión: se enfoca en descubrir a las personas, sus necesidades y padecimientos, con una actitud permanente de servicio.

Respeto: es la base para convivir en sociedad y poder afrontar las diferencias de ideas, costumbres y creencias que vemos en la sociedad

Libertad: un valor que todos reconocemos, pero que pocos sabemos defender, o del cual podemos abusar.

 Generosidad: supone también comportarse con familiaridad en el trato Dar y darse. El valor que nos hace mejorar como personas.

Amistad: los elementos que forjan amistades para toda la vida suponen entrega y servicio.

Sencillez: una personalidad sencilla a veces puede pasar inicialmente desapercibida, pero su fortaleza interior y su encanto es mucho más profundo y perdurable.

 

Los valores son muy importantes por que forman parte de nuestra personalidad y esta a la vez dice quienes somos, además de que hoy en día se están perdiendo muchos valores y de los cuales hay que rescatarlos o se perderán por completo.

Bullying

El acoso escolar (también conocido como hostigamiento escolar, matonaje escolar o, incluso, por su término inglés bullying) es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado. Estadísticamente, el tipo de violencia dominante es el emocional y se da mayoritariamente en el aula y patio de los centros escolares. Los protagonistas de los casos de acoso escolar suelen ser niños y niñas en proceso de entrada en la adolescencia (12-13 años), siendo ligeramente mayor el porcentaje de niñas en el perfil de víctimas. El acoso escolar es una forma característica y extrema de violencia escolar. El acoso escolar es una especie de tortura, metódica y sistemática, en la que el agresor sume a la víctima, a menudo con el silencio, la indiferencia o la complicidad de otros compañeros.Este tipo de violencia escolar se caracteriza, por tanto, por una reiteración encaminada a conseguir la intimidación de la víctima, implicando un abuso de poder en tanto que es ejercida por un agresor más fuerte (ya sea esta fortaleza real o percibida subjetivamente) que aquella. El sujeto maltratado queda, así, expuesto física y emocionalmente ante el sujeto maltratador, generándose como consecuencia una serie de secuelas psicológicas (aunque estas no formen parte del diagnóstico); es común que el acosado viva aterrorizado con la idea de asistir a la escuela y que se muestre muy nervioso, triste y solitario en su vida cotidiana. En algunos casos, la dureza de la situación puede acarrear pensamientos sobre el suicidio.

 

 

Tipos de acoso escolar

Se han descrito hasta 8 modalidades de acoso escolar, con la siguiente incidencia entre las víctimas.

Bloqueo social (29,3%)

Hostigamiento (20,9%)

Manipulación (19,9%)

Coacciones (17,4%)

Exclusión social (16,0%)

Intimidación (14,2%)

Agresiones (13,0%)

Amenazas (9,1%)

 

 

Factores de riesgo

El agresor: características psicológicas y entorno familiar

Aunque el acosador escolar no tiene por qué padecer ninguna enfermedad mental o trastorno de la personalidad grave, presenta normalmente algún tipo de psicopatología. Fundamentalmente, presenta ausencia de empatía y algún tipo de distorsión cognitiva. La carencia de empatía explica su incapacidad para ponerse en el lugar del acosado y ser insensible al sufrimiento de este. La presencia de distorsiones cognitivas tienen que ver con el hecho de que su interpretación de la realidad suele eludir la evidencia de los hechos y suele comportar una delegación de responsabilidades en otras personas. Así, normalmente responsabiliza de su acción acosadora a la víctima, que le habría molestado o desafiado previamente, con lo que no refleja ningún tipo de remordimiento respecto de su conducta (los datos indican que, aproximadamente, un 70% de los acosadores responden a este perfil). La psicología actual, por otra parte, identifica en los acosadores escolares la existencia probable de una educación familiar permisiva que les puede haber llevado a no interiorizar suficientemente bien el principio de realidad: los derechos de uno deben armonizarse con los de los demás. La consecuencia es la dificultad para ponerse en el lugar del otro por una carencia de altruismo vinculada a un ego que crece a costa de los demás, meros instrumentos a su servicio, y que tiene un umbral de frustración muy bajo. Algunos autores denominan a este tipo de niño como niño tirano. El niño mal educado en la familia probablemente reproducirá en la escuela los hábitos adquiridos. Ni respetará, ni empatizará con los profesores, ni con sus compañeros. Sus frustraciones quizá le lleven a elegir un cabeza de turco. A menudo será aquel compañero que le haga patentes sus limitaciones y carencias, o que, simplemente, le parezca vulnerable.